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Doris, Historia de una Empleada Doméstica (segunda parte)

Como en la mayoría de estos casos, la muerte de Cristian quedó impune y no salió nada en los medios de comunicación.

De cualquier manera, hace tiempo que Doris perdonó a los asesinos de su hijo. Además, ella es presidenta de la junta de acción comunal, cargo en el cual ha aprendido que la solución a estos hechos no es solo meter a los culpables a la cárcel.

Toda una vida en Tota

Doris ya tiene 50 años. Nacida en Tota (Boyacá), donde creció con su mamá hasta los 13 años. Allá cultivaban papa, cebolla y trigo. En Tota sufrió mucho trabajando el campo. Dice que le cogió pánico, pues le tocaba salir en plena oscuridad para cargar agua y leña, luego cuando estaban de siembra a llevar sola los bueyes.

Antes de irse de allí, trabajó en un pueblo cercano, También trabajó en otro pueblo llamado Aquitania, pero como era tan niña y al parecer no hacia las cosas bien, la regañaban mucho.

Luego en Sogamoso, ayudaba en la casa de una profesora de colegio llamada Julia. Julia le enseñó a celebrar fechas especiales que ella no conocía, como el día de la madre, cumpleaños y navidad. “Semana Santa era la única celebración que yo conocía” afirmó. “Entonces me alegraba mucho porque podía ir a la misa del pueblo estrenando vestido y sombrero”.

Después de cumplir 13 años Doris se marchó de Tota a Bogotá. Al poco tiempo conoció a quien sería el papá de su hija mayor Luz Dary, hoy con 30 años. “Estaba atemorizada de que mi mamá se diera cuenta de mi embarazo, pero alguien se lo contó y ella decidió viajar a buscarme, pero solo me regañó”

Doris le pidió entonces que se quedara a vivir con ella que ya tenía trabajo, que dejara el campo y que tampoco ella se iba a regresar. “Conseguimos una pieza y mi madre me colaboraba con la niña mientras yo me iba al trabajo”.

Pasó por varios trabajos distintos y luego empezó a laborar por días en casas y cafeterías. En este tiempo conoció a Luis Martínez, su esposo. “Fue muy difícil al principio porque él tomaba mucho trago, pero después de la muerte de nuestros chicos ya tomaba mucho menos”.

Un día unas señoras que andaban regalando mercados arrimaron a su casa. Luego de hablar un rato le ofrecieron trabajo de limpieza en una casa. Después de eso empezaron a recomendarla unos y otros. “Por fin comencé a dar con buenas personas que muestran aprecio por uno, después de un tiempo”. Doris lo dice porque como muchas empleadas del servicio doméstico, ha pasado por casas donde sus patrones pretenden que ellas no deben descansar ni un minuto”.

Muchas veces ni siquiera la saludan y “por supuesto” deben comer en la cocina.

Días después de la visita de las señoras de los mercados a su casa, una de ellas le entregó como regalo $1.500.000 con los cuales Doris invirtió inmediatamente en arreglar su casa. “Pasamos de un rancho de lata a una casa de ladrillo”.

Casi no cuentan con los ingresos de Luis, su esposo, pues, aunque él cumple un horario en una fábrica, solo recibe pago si llegan camiones para cargar. Pero en muchos de los casos se devuelve sin un peso. Ni el ni ella tienen contrato laboral, no tienen EPS ni ARL, ni cuentan con prestaciones sociales, cesantías ni pensiones. Lo único es el Sisbén.

“Acá en la zona tenemos muchas necesidades. Yo colaboro solo con lo que puedo. Algunas veces alguien necesita un mercado y yo hago lo posible por conseguírselo. Si en las casas en las que laboro como empleada doméstica me regalan cosas, como juguetes o ropa, pues lo comparto con los más necesitados”.

¿Cuánto cuesta tener una Empleada Doméstica en Colombia?

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