Doris, Historia de una Empleada Doméstica (segunda parte)

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Doris, Historia de una Empleada Doméstica (segunda parte)

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Doris, Historia de una Empleada Doméstica (primera parte)

María Doris Alba es el nombre de nuestra muchacha del servicio en Bogotá, y su realidad completa es que tuvo seis hijos. Uno de ellos falleció con siete años de parálisis cerebral. Su otro chico fue asesinado en 2009 con 16 años.

Esta situación la llevó a una gran depresión y no quería levantarse de la cama, se sentía incapaz de ponerse a trabajar. En el servicio no hay retribución para estos casos, día que no trabaja es un día sin sueldo.

Para empeorar la situación, su esposo y dos hijos mayores se quedaron sin trabajo. En la tienda les dejaron de fiar. Pero llegó el momento en que sus nietos le dijeron que tenían hambre, entonces Doris sacó fuerzas, y tomó la determinación de regresar al trabajo.

Cinco años después de la muerte de su hijo, Doris declara que el dolor es el mismo, de modo que para solventar el amargo recuerdo, ella prefiere estar lo más ocupada posible. Es así como su trabajo en el servicio doméstico le es un aliciente.

UNA AGENDA PERMANENTE E INTERMINABLE

Doris afirma que el fin de semana duerme mas, se refiere a que se levanta a las 6 am. Dice que si le sale un trabajo adicional lo realiza, sino, se dedica a lavar y planchar toda la ropa y dejar limpia la casa.

Lee en misa los domingos y al medio día atiende una eucaristía organizada en el salón comunal para los adultos mayores.

Le encanta ocuparse en su nieta, siempre que puede la lleva al jardín. Cuando Cristian falleció, su novia de 15 años ya estaba embarazada. Ver a la niña es ver a su hijo, dice Doris.

“Por ahora nosotros respondemos por ella. Mi otro hijo le paga el colegio, le compramos los materiales que requiere y le damos una mesada. A la niña no se le pudo poner el apellido de mi Cristian, ya que el requisito de la prueba de ADN es muy caro”

Pasados varios meses de la muerte de Cristian, a Doris los órganos judiciales le dijeron: “tras una exhaustiva investigación, no fue posible esclarecer los hechos”. Sin embargo, curiosamente en el barrio todos sabían quiénes habían sido los responsables.

Doris, Historia de una Empleada Doméstica (tercera parte)

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